En el marco de la Noche de la Fotografía, se conmemoró este viernes el trágico evento ocurrido el 16 de septiembre de 1987 conocido como la Masacre del Banco Popular Financiero de Río Cuarto -por ese entonces la principal entidad financiera privada del sur de Córdoba- donde fueron fusilados por un policía, dos lúmpenes y un número indeterminado de personas siete trabajadores bancarios con el saldo de seis muertos y un sobreviviente para llevarse el magro botín de 36 mil australes. Un caso que aún conserva múltiples preguntas sin respuesta.
Del Conversatorio participaron Juan Carlos “Pipón” Giuliani: Periodista. Escritor. Histórico dirigente de la CTA; Omar Isaguirre: Periodista. Escritor. Historiador; Francisco Muzzio: Hijo de Alejandro Muzzio, una de las víctimas y Agostina Vesco: Sobrina de Roberto Denner, único sobreviviente de la matanza.


La actividad desarrollada en una colmada sede de la Casa de la Memoria, que contó con la presencia del Intendente Municipal, Guillermo De Rivas, y otros funcionarios de su gabinete, fue organizada por la Comisión Municipal de la Memoria; la CGT Regional Río Cuarto; y la CTA Autónoma Regional Río Cuarto que estuvo representada por su Secretaria General, Rafaela Alcoba.
Giuliani aseveró que fue “la matanza de trabajadores más brutal que se registre en la Argentina en el último medio siglo. Fue en Río Cuarto. A sangre fría. Hace treinta y siete años. Siete trabajadores bancarios fusilados por la furia criminal comandada por un policía. Sólo hubo un sobreviviente. Aunque el poder haga ingentes esfuerzos por invisibilizar el múltiple asesinato, la memoria colectiva no olvida, no perdona, no se resigna”.
Y recordó: “Este crimen ocurrió el 16 de septiembre de 1987, cuando se cumplían 32 años de la ‘Revolución Fusiladora’ que derrocó al gobierno constitucional de Juan Domingo Perón; 13 años del asesinato del dirigente gremial y ex vicegobernador de Córdoba Atilio López; y 11 años de ‘La Noche de los Lápices’, que segó la vida de seis estudiantes secundarios en La Plata”.


Indicó que “por ese entonces se hablaba de la existencia de una mesa de dinero y de actividades vinculadas con el lavado de plata, que nunca pudieron ser comprobadas pero que revolotearon persistentemente en el imaginario colectivo. No fueron pocos los que desconfiaron de la presurosa versión policial que dio por resuelto el caso la tarde misma de ese negro 16 de septiembre, con la aprehensión de un cabo de policía, su esposa y dos lúmpenes del bajo fondo. Un trámite demasiado expeditivo para desentrañar el caso policial más escalofriante de la historia de Río Cuarto”.
Giuliani sostuvo que “este caso implica también la inauguración de hechos donde existe el maridaje entre el poder político, económico y la Justicia. Como pasó cuatro años más tarde, en 1991, con el asesinato del ex senador radical Regino Maders en Córdoba que se aprestaba a denunciar ante el Presidente Raúl Alfonsín la utilización de vechículos de EPEC para el transporte de drogas y a familiares del Gobernador Eduardo Angeloz implicados en la maniobra”.
“La Masacre del Banco Popular Financiero fue una infamia vestida de uniforme que enlutó la clase trabajadora del sur cordobés por un puñado de australes y que aún conserva múltiples preguntas sin respuesta, lo que alimenta la inquietante sensación de que otra vez salió airosa la impunidad del poder”, remató.
El atraco y múltiple homicidio se cobró las vidas de Jorge Garay, José Rubén Bianco, Ángel Angelini, Alejandro Angel Muzzio, Víctor Meynet y Ricardo Ferreira.