El volúmen, publicado en abril de 2025, cuestiona la narrativa oficial que proclama un fuerte crecimiento de la actividad aerocomercial. Publicado en abril de 2025, muestra cómo las reformas en curso priorizan el vaciamiento de Aerolíneas Argentinas y el desplazamiento de Intercargo.
Describe en detalle el recorte de rutas nacionales e internacionales de la línea de bandera, la reducción de su flota de aviones, la asfixia financiera y la eliminación de 1500 puestos de trabajo, con unas paritarias casi congeladas.
En el caso de Intercargo, empresa que brinda servicios a las aeronaves en tierra, destacan la escandalosa cesión a los capitales privados de esta actividad, toda vez que esta empresa estatal aporta ganancias al Estado. Milei impulsa que esos ingresos vayan a parar a los bolsillos de los privados.

Los cielos abiertos y la revolución de los aviones
Las raíces de este proceso, destacan los autores, se pueden encontrar en el período 2015-2019, con la depredadora “Revolución de los aviones” que impulsaron Macri y su ministro Guillermo Dietrich. Dedican un capítulo a explicar cómo la política del macrismo provocó el cierre de seis líneas aéreas y la pérdida de 2.644 empleos.
En los procesos de ambas presidencias, llama la atención la salvaje desregulación que favoreció a las dos líneas aéreas “low cost” (bajo costo) que eludieron así los requisitos habituales en todos los países. En el caso de Flybondi, es imperdible el artículo de los autores en el que realizan un seguimiento de los incidentes y cancelaciones de la línea aérea, incluyendo las críticas de las cámaras turísticas de las provincias y hasta del diario español “El Mundo”.
Es bueno destacar que a los cinco días de publicado el artículo, en enero de 2025, el gobierno de la provincia de Buenos Aires impuso una fuerte multa a la low cost por sus incumplimientos. La misma Flybondi fue sancionada en julio último otra vez, ahora por la provincia de Neuquén, y por las mismas razones.
El libro, además, invierte en forma novedosa la casi invariable mirada porteñocéntrica sobre el transporte aerocomercial: recoge los frecuentes reclamos de las agencias de viajes, las empresas de gastronomía y hotelería de las provincias por el mal funcionamiento de las low cost (denuncias que casi no circulan en los diarios porteños, mal llamados “diarios nacionales”) y sus críticas al recorte de frecuencias y destinos que sufre Aerolíneas Argentinas, más los pedidos por su continuidad desde las fuerzas vivas y funcionarios provinciales.
También se pueden encontrar las tempranas señales en el interior de la recesión económica que actualmente destruye la actividad turística, y que pone en jaque a los fuegos de artificio gubernamentales que hablan de gran crecimiento de los vuelos comerciales.
¿Cuánto tiempo puede sostenerse cualquier crecimiento de vuelos con esta brutal caída del consumo? Así, marchamos hacia una aviación cada vez más de élite. La respuesta ya la da el libro al destacar el levantamiento de rutas que no llegan a ser operadas más de dos meses, u otras que directamente no comienzan a ser voladas, en ambos casos por falta de demanda.
Este recorrido por los primeros 16 meses de Milei en relación a la aviación comercial advierte también acerca del fracaso en cuanto a nuevas inversiones en el sector. No se instalaron nuevas líneas aéreas, salvo un caso que reúne los vicios habituales por parte de las derechas cuando gobiernan: una pequeña línea aérea que hace sólo dos rutas con un sólo avión que es alquilado, sin crear nuevos puestos de trabajo y con el infaltable conflicto de intereses: el “Ceo” de la misma es un joven de 21 años, que cobra su cargo de asesor de una senadora del PRO.
Financiado por su sueldo estatal, “con la nuestra”, regentea su nuevo emprendimiento aéreo: un avión arrendado de 19 asientos sponsoreado por los posteos en X del ministro Surzenegger, entusiasta difusor del emprendimiento.
También da cuenta de la creciente “provincialización” de los gastos que suponen los vuelos al interior, porque las “low cost” exigen subsidios a los gobiernos provinciales para volar esas rutas. Las provincias y municipios gobernados por el PRO u otra vertiente de la derecha no tienen reparos en darles el dinero público, pese a que atacaron históricamente la financiación de Aerolíneas Argentinas por parte del Estado Nacional, en otra de sus inocultables contradicciones.
Un tema central, preocupante, que también denuncia el libro es la precarización de la seguridad aérea debido a la disminución de controles sobre la actividad que instalaron los libertarios. También introdujeron una reducción de los descansos de las tripulaciones (la “fatiga de vuelo” suele afectar a pilotos) y la operación de vuelos nacionales por tripulaciones extranjeras. En todo el mundo deben habilitarse primero en el país donde vuelan. Aquí ahora, no.
Eliminar a Aerolíneas Argentinas equivale a privar al país de una herramienta estratégica. El propio mileísmo está haciendo esa experiencia. Ante la recesión que provocó su política económica y la carestía del país, cayó abruptamente el turismo receptivo. Por eso, la administración libertaria de Aerolíneas Argentinas lanzó una promoción de bajas tarifas en diez países, destinada a atraer turistas. Se tuvieron que meter su ideología en el bolsillo. Debieron recurrir a las verdaderas “fuerzas del cielo”.
Fuente: www.tiempoar.com.ar