Charla-debate con el Capitán de Estudiantes en el Cispren Río Cuarto

El Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren-CTAA) Seccional Río Cuarto, anunció que este martes 9 de diciembre a las 22 horas en su sede de la calle Hipólito Yrigoyen 986, se llevará a cabo una charla-debate con el Capitán del recientemente ascendido a la primera división del fútbol argentino, Asociación Atlética Estudiantes, el zaguero de General Cabrera Gonzalo Maffini.

La actividad está dirigida principalmente a los periodistas deportivos pero es abierta a todo público.

El Capitán que cumplió el sueño

 Estudiantes de Río Cuarto volvió a hacer historia. Tras el 2-0 en el Candini y un partido inteligente en Madryn, el León logró el ascenso a la Liga Profesional y escribió una de las páginas más importantes de su vida moderna.

Y en el centro de todo, con la cinta apretada en el brazo y los ojos húmedos, apareció Gonzalo “Huevo” Maffini: el capitán, el símbolo, el tipo que sostuvo este sueño cuando parecía inalcanzable.

Porque si hay una historia que representa este logro, es la suya. La del pibe de General Cabrera que debutó en Primera con 15 años en Ateneo Vecinos, donde ya lo miraban diferente. Central, lateral, defensor con gol, atrevido para pegarle de lejos. De esos jugadores que nacen con un fuego especial.

Belgrano lo descubrió gracias a una visoría de Federico Bessone y a los 15 ya estaba en las inferiores piratas. El camino parecía marcado… hasta que la vida le dio un golpe que lo sacudió para siempre.

Gonzalo Mafini, capitán de Estudiantes de Río Cuarto. (Prensa Estudiantes de Río Cuarto)
Gonzalo Mafini, capitán de Estudiantes de Río Cuarto. (Prensa Estudiantes de Río Cuarto).

El fallecimiento de su hermana Mariana, en 2010, lo obligó a regresar a su pueblo. Siendo todavía un adolescente eligió estar con los suyos antes que cualquier sueño futbolero. Y allí, en la Liga Regional, volvió a encontrar refugio.

A los 16 ya jugaba en la Primera de Ateneo y su nivel lo catapultó a Estudiantes, justo cuando asumía Alicio Dagatti. Hugo Mattea lo conocía y lo recibió como a un hijo futbolístico. Desde entonces, ocho años de sacrificio: federales duros, lesiones, casi ascensos, finales perdidas, lágrimas contenidas.

Y por eso este ascenso no es un logro más: es el cierre perfecto de un círculo emocional para el Huevo. Es también el premio a un futbolista distinto: juega porque ama el fútbol, porque sueña, porque quiere más. Por eso también dolió cuando no pudo afirmarse en Belgrano con Guillermo Farré. Y por eso este salto a Primera tiene sabor a revancha personal y futbolera.

Maffini estuvo en las dos finales de 2021 que se les escaparon a los celestes, ante Sarmiento y Platense. Aquellas noches le dejaron una marca. “En esas finales era más chico, tenía menos partidos. Hoy estoy tranquilo”, había confesado antes de esta serie. Y lo demostró: lideró, ordenó, habló, sostuvo. Fue capitán de alma, no solo de cinta.

Parte grande de este logro lleva también el sello de Iván Delfino. Maffini lo definió como “el mismo en la final que en la primera fecha”, un DT que sostuvo el barco incluso en tormenta. Esa calma fue contagiosa y el capitán la transformó en fortaleza dentro de la cancha.

Hoy Estudiantes celebra un ascenso inolvidable. Y en medio de los festejos, entre abrazos, lágrimas y camisetas levantadas al cielo, hay una imagen que resume todo: la del Huevo Maffini, el niño que soñó con Primera en Ateneo, el adolescente que debió parar su vida por un golpe brutal, el hombre que volvió a empezar… y que ahora, por fin, llegó.

El León ascendió. Y su capitán tocó el cielo con las manos.

Fuente: www.lavoz.com.ar