La fuerza del pueblo organizado en el territorio

Con la presencia del Secretario General de la CTA Autónoma provincial, Federico Giuliani, y bajo el lema “El hambre no espera”, en la tarde noche de ayer se realizó una olla popular en Villa La Tela de la ciudad de Córdoba organizada por la Federación Nacional Territorial (FeNaT-CTAA).

“Hacerse cargo del hambre de nuestro pueblo. Poner el cuerpo. Universalizar los planes sociales focalizados para combatir en serio la pobreza. Defender un Estado Soberano, que promueva la Salud y la Educación Pública, garantice comida para todos y establezca una Renta Básica Universal para que no haya ningún hogar pobre en la Argentina, son tareas que tienen al territorio como el principal escenario de disputa con el poder dominante”, expresó Giuliani.

Y agregó:  “En el marco de una economía nacional que día a día hunde más a nuestro pueblo en la miseria y nos empuja a una mayor decadencia, queda claro que el Gobierno cipayo que tenemos viene contra todos y todas, golpeando principalmente a los sectores más vulnerables: Los viejos, los chicos y las personas con discapacidad”.

“La olla popular es sinónimo de solidaridad. De camaradería entre iguales. Y de organización para saciar el hambre que crece entre los que no tienen trabajo, los jubilados, los que no tienen ningún sustento y darle una perspectiva transformadora a la lucha indagando, de paso, las características de los nuevos actores políticos y sociales que van emergiendo en esta etapa”, subrayó.

Para Giuliani, “el revanchismo patronal ha puesto al desnudo la infamia del hambre naturalizado en un país como el nuestro, plagado de bienes comunes, fabricante de alimentos, que alguna vez supo ser el más igualitario de Latinoamérica y que hoy padece una desigualdad social escandalosa”.

A renglón seguido afirmó: “Al avance de la reacción y la restauración oligárquica tenemos que contraponer la construcción de poder popular y comunitario, de abajo hacia arriba y de la periferia al centro, apostando a la participación de los compañeros para que todo lo que haya que discutir se haga a partir de una práctica transformadora, que cuestione de raíz el discurso del no se puede”.

“Caminar el territorio, patear por los barrios, organizar a las trabajadoras y trabajadores desocupados, changarines, a los que laburan en negro, ejercitar la solidaridad del pueblo con el pueblo en los merenderos y comedores comunitarios, es la posibilidad que se abre para promover la unidad necesaria con todas las organizaciones del campo nacional, popular y revolucionario. A la fuerza brutal de la antipatria le opondremos la fuerza del pueblo organizado”, remató.