Por Anouk Rubini
Los salarios bajos y desactualizados y la apertura de las importaciones son dos factores clave que desplomaron el consumo interno, causaron cientos de despidos y aceleraron la quiebra de fábricas a lo largo del territorio nacional. El Gobierno de Javier Milei le causó tal daño al entramado fabril argentino que el proceso fue bautizado como “industricidio”. En Córdoba, firmas históricas como SanCor o Gomas Gaspar no resistieron el embate libertario.
En el período 2023-2025, Argentina registró la peor perfomance industrial entre 80 países, con una caída de actividad de 7,92% en un contexto en el que otros países latinoamericanos incluso lograron expandir su economía productiva.
Desde la asunción del gobierno de Javier Milei, cerraron más de 26.000 empresas sen nuestro país. Ajuste, crisis económica, políticas de estimulación de inversiones inconsistentes y regresivas, bajos salarios y desplome del consumo interno, apertura de importaciones. Todos ellos son algunos de los factores que explican el gravísimo momento que atraviesa la industria nacional.
Córdoba no es la excepción al panorama que se vive en el resto del país. Empresas productivas, algunas con dificultades previas a la gestión libertaria pero que venían resistiéndose al cierre, vieron sus crisis aceleradas exponencialmente ante el impacto de las medidas del Gobierno Nacional, con especial énfasis en el primer semestre de 2026.
Alimentos, electrodomésticos, maquinaria, textiles: Algunos ejemplos de la desintegración productiva cordobesa
En cuanto a alimentos, destacan casos como el de Alimentos Refrigerados S.A. – ARSA (Monte Cristo). En febrero, 200 trabajadores fueron despedidos en Monte Cristo y 400 a nivel nacional.
Los números de ARSA venían complicados desde 2016, tras la decisión de comprarle a SanCor su línea de postres y yogures, pero no fue hasta 2024 que ingresó en concurso preventivo, adeudando salarios, servicios impagos y con suspensiones rotativas de sus empleados. En febrero de 2026 la Justicia Comercial dictó la quiebra definitiva por falta de capital de trabajo, ejecutando el cierre total de la planta cordobesa.
A este caso se suma La Lácteo (Córdoba Capital – B° Ferreyra). 120 trabajadores fueron afectados por atrasos salariales y suspensiones. La Lácteo acumuló deudas con productores: sin insumos, paralizó su planta y se le cortó el servicio de luz. A modo de rescate se vendió la planta de Villa del Rosario al grupo santafesino La Ramada, pero en Córdoba capital aun no se recupera el normal funcionamiento de la empresa.
También en el rubro lácteo está el caso de la quiebra de SanCor. Más de 700 personas fueron despedidas y continúa en curso la disputa judicial sobre liquidación de activos de la histórica firma cordobesa, dado que productores, acreedores y trabajadores sostienen que todavía no se agotaron todos los recursos para mantener la compañía a flote.
En la planta procesadora de maní Manisur S.A. (Santa Eufemia), la crisis alcanzó este año a 70 familias tras el retiro de su accionista principal. No fue posible el financiamiento de materia prima, se paralizaron las líneas descascaradoras, hubo recorte de personal y suspensiones masivas.
En el mundo de electrodomésticos y maquinaria, Mabe, Crucianelli, ZF Argentina (ex Sachs) y Metalfor son algunas de las firmas que ajustaron, paralizaron líneas productivas, recortaron personal, suspendieron trabajadores, cerraron plantas o incluso fueron a quiebra.
Mabe despidió a más de 200 trabajadores, ya sea de modo directo o mediante jubilaciones anticipadas y retiros voluntarios. Las ventas del lavarropas de carga frontal, su electrodoméstico mejor posicionado en el mercado argentino, cayeron en un 50% tras la apertura de importaciones y la caída del consumo interno. La empresa mexicana recortó turnos y producción diaria en unos 800 lavarropas en su planta de Luque. La planta de Río Segundo dejó de fabricar y se convirtió en centro logístico de distribución.
El sector automotriz también sufre la caída industrial. Crucianelli (Córdoba Capital – B° Cabildo), pyme de autopartes, desvinculó a 20 operarios en julio 2026 sin previa indeminización ni aviso. Los trabajadores llegaron a su turno matutino para encontrarse con el portón soldado. En cuanto a la fábrica de amortiguadores ZF Argentina (San Francisco), antes conocida como Sachs, despidió a 43 empleados y suspendió a 340 operarios, acordando con la UOM (Unión Obrera Metalúrgica) suspensiones rotativas de 3 días por mes al 75% del haber no remunerativo. El ingreso de amortiguadores más baratos de origen asiático sumado a la parálisis del sector automotriz redundó en la caída de las ventas.
Metalfor (Noetinger), fábrica de maquinaria para el agro, despidió a 35 trabajadores y también rota jornadas. La empresa pidió un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) para adecuar su estructura de costos y carga horaria a la capacidad real de ventas.
Plásticos Dabor (Córdoba Capital), pyme de inyección de plásticos para autopartes y electrodomésticos quebró en mayo, dejando en la calle a 30 trabajadores. El cese de pedidos y el aumento de tarifas de servicios y producción forzó el cierre de la empresa.
Las caídas en el sector textil fueron especialmente pronunciadas, con el ajuste o cierre de miles de unidades productivas pequeñas, medianas y grandes, entre estas últimas la del Grupo Dass, que cerró su última planta fabril de calzado para Nike y Adidas en Argentina, ubicada en Eldorado, Misiones.
En Córdoba, la histórica Gomas Gaspar (Córdoba Capital – B° San Vicente) cerró definitivamente sus puertas en abril de 2026, desvinculando a 40 operarios. En tanto su actividad consistía en la fabricación de suelas, la contracción de la producción local de calzado ante la apertura de importaciones de productos terminados impactó de lleno en la empresa al no recibir más pedidos. Tras servicios y sueldos impagos, Gomas Gaspar presentó la quiebra formal en el fuero comercial.
Karikal (San Francisco). fábrica de insumos para la industria del mueble, frenó la venta de placas decorativas y revestimientos. También presentó un PCC para recortar la jornada, afectando a 100 trabajadores con suspensiones rotativas. En la misma ciudad cordobesa, Weg, del sector electromecánico, despidió a más de 25 empleados sin causa por la pérdida de contratos locales y la imposibilidad de competir contra las importaciones.
Fuente: www.elresaltador.com.ar