Zootropos: Ineficacia andante

En el marco del programa “Recuperadores Urbanos”, el Gobierno Municipal de Río Cuarto entregó a diversos grupos familiares de carreros zootropos que vienen a reemplazar el caballo y el carro. Si la moto sufría algún desperfecto, supuestamente los gastos estarían cubiertos dentro del pago que realiza cada carrero por su vehículo lo cierto es que la realidad es otra. Claudio, de Barrio Alberdi, denuncia la falta de asistencia por parte del estado municipal y el total desamparo que sufren las personas que trabajan del cirujeo.  

Por Florencia Guttlein

Claudio Herrera hace 20 años que trabaja como carrero en nuestra ciudad. Vive en Barrio Alberdi junto a su familia y todos los días, desde las cinco de la mañana, comienza con su trabajo de cirujeo, de lunes a sábado, sin descanso. Hace cinco años que realiza su trabajo con el zootropo que le dieron desde la municipalidad. En el año 2013 el gobierno municipal decidió poner en funcionamiento las unidades con motor y cúpula. El objetivo de este programa fue la de “descomprimir” la cantidad de carros a tracción a sangre que circulan en la ciudad.

A su vez, el programa pone a disposición de los carreros un taller mecánico para el arreglo y puesta en funcionamiento de las motocargas. Ante cualquier problema que tenga la moto, las personas deben acercarse allí para que el personal a cargo les brinde una solución. Los gastos de arreglo corren por cuenta del programa “Recuperadores Urbanos”. Pero la realidad dista mucho de aquellas promesas. Lo cierto es que cada rotura o desperfecto que sufre el zootropo lo tiene que pagar cada carrero.

Cabe recordar que las unidades que fueron entregadas a las personas que trabajan del cirujeo, son modelos de motos específicas, ninguna es igual a la otra en cuanto a su estructura mecánica y eso en sí también ha significado un problema para los dueños, ya que la fábrica que producía los repuestos para las motos ya no funciona más, por ende, encontrar una pieza que funcione en la motocarga es prácticamente imposible. Tienen que pedir los repuestos afuera, si los consiguen, después tienen que ver que funcionen. En fin, un laberinto de problemas imposibles de solucionar.

Esa es la realidad de Claudio. Laburante, que vive del cirujeo. Que tuvo que entregar, hace años, su único medio de trabajo (el caballo y el carro) para obtener un vehículo que, de buenas a primera, lo deja sin laburo por días, incluso meses. Como sucedió el año pasado, cuando estuvo de octubre a diciembre sin poder trabajar porque, cuando lleva el zootropo al taller le responden que se rompió por “mal uso” sin siquiera revisarla o brindarle una solución.

Si el zootropo se rompe, Claudio tiene que salir a cubrir todos los gastos. “Llegue a pagar diez mil pesos para arreglar la moto. Todo del bolsillo mío. Se rompe y lo tenes que pagar vos. Te ponen mal uso y no te lo cubren. Ni siquiera la miran, te ponen eso y tenes que pagar vos del bolsillo. No tenemos auxilio de Zootropo, no tenemos nada”, expresa Claudio.

La historia se repite

El martes el zootropo de Claudio volvió a romperse. Esther, su mujer, comenta que llamaron a Promoción Social y les respondieron que el mecánico está de vacaciones. “La caja de cambio está rota, no sirve más, y encima no hay más repuestos porque el modelo de esas motos ya no se hace más. Hay que conseguir la caja de algún lado y eso corre por nuestra cuenta. Nosotros llamamos a la jefa de Promoción Social y nos dijo que no nos podían prestar ninguna moto porque tienen tres y las tres están rotas. Encima, el chico del taller, que arregla las motos, está de vacaciones, por ende, tenemos que esperar hasta el lunes que el chico vuelva y ahí van a ver cuál de las tres motos pueden arreglar más rápido para ver si después nos prestan una. Imagínate, hoy es miércoles, hasta el lunes que entra el pibe y después de eso me van a decir para cuándo va a estar. Y nosotros seguimos en veremo y sin poder trabajar”, expresó Esther.

Claudio y Esther no quieren seguir más en esa situación. Necesitan salir a trabajar para poder mantener a su familia. “Ahora estamos viendo si podemos comprar una nueva. Nos vamos a tener que empeñar o pedir plata prestada, o un préstamo, porque no podemos estar sin la moto. Nosotros vivimos de eso. No podemos esperar a que ellos nos den una solución recién la semana que viene”.

Los tiempos de Promoción Social distan muchísimo de la realidad de los laburantes como Claudio y Esther porque para ellos, una semana sin trabajo implica no tener una entrada económica y, por ende, no poder brindarles un plato de comida a sus hijas. Que una vez por todas, el municipio tome cartas en el asunto a este pedido desesperado de una familia de carreros que lo único que quiere es salir a trabajar.

Foto Daniel Ramonell

Fuente: www.retruco.com.ar