Por Matías Mowset*
El Ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, fue la cabeza de Encuentro Vecinal, el partido de Aurelio García Elorrio, en Córdoba Capital y candidato a Intendente de la ciudad en 2019 y 2023.
Encuentro Vecinal es un partido de derecha y con una prédica fundamentalmente antifeminista. De hecho, García Elorrio fue el abogado del Portal de Belén que presentó el amparo contra la ILE y logró su suspensión a nivel nacional durante años, antes de que se apruebe la IVE.
Tras el triunfo de Milei en 2023, el peronismo de Córdoba hizo una “lectura de época” y convocó a Quinteros para que sea su Ministro de Seguridad.
Sorprende poco la inoperancia payasesca de un Ministerio a cargo de un tipo que, en campaña, llamó a un canal de TV para que le haga una nota en vivo sobre como se tomaba el colectivo “todos los días” y, frente a la cámara, no sabía ni donde tenía que apoyar la tarjeta RedBus y tuvo que mirarla para recordar como se llamaba.
También sorprende poco que un tipo que militó los últimos años en un partido cuya principal agenda era contra las mujeres, no esté a la altura de un tratamiento como corresponde de un caso de femicidio.
Lo que sí queda expuesto con esto es el sistema de protección interna en los poderes político y judicial de Córdoba.
Así como el “Cordobesismo” incorporó a Quinteros para romperle el espacio a García Elorrio, años antes había incorporado a Ricardo Moreno para romper al kirchnerismo.
Ricardo Moreno, hoy concejal oficialista y líder de las 62 organizaciones peronistas, es el jefe político de Claudio Barrelier. Le aseguró la entrada a la Municipalidad de Córdoba y hasta fue su abogado en la causa por privación ilegítima de la libertad del año pasado, dormida por la Justicia cordobesa pese a que la denuncia contaba también con testigos que habían visto y auxiliado a la víctima mientras huía semidesnuda y maniatada de la casa de Barrelier.
Para defenderlo en la desaparición de Agostina Vega, Moreno puso a su yerno, Jorge Sánchez del Bianco, un abogado caro al que difícilmente podría haber tenido acceso un empleado municipal raso sin que constituya un favor político. Del Bianco fue el portavoz de la última mentira de Barrelier: Que la menor que se veía en un video entrando a su casa era su hija y no Agostina.
Ahora del Bianco renunció a la defensa, porque el poder te protege pero más se protege a sí mismo.
Lo que queda, con la repercusión nacional del caso, es la exposición de un entramado entre Justicia y Gobierno que atinaron a lo mismo que en otras causas emblemáticas como Andrea Castana, Hernán Sánchez, Güere Pellico, Facundo Rivera y otros, cerrar filas para cuidarse entre ellos. En casi todos, además, también aparece el componente de fiscales impresentables que se hacen los cancheros frente a las cámaras.
Barrelier va a ser condenado a perpetua, es algo 99% seguro. El pedido de justicia excede ese piso mínimo. Exige un compromiso mucho mayor de la política y del Poder Judicial frente a un problema que, pese a la moda relativizadora encarnada por el propio Presidente de la Nación, que intenta eliminar la figura penal de femicidio, todavía sigue existiendo y cobrándose vidas.
Foto de portada: Ricardo Moreno y Juan Pablo Quinteros
*Periodista cordobés. Colaborador en Gelatina y El Destape
Nota de la Redacción: Juan Pablo Quinteros comenzó su carrera política junto a Luis Juez, formando parte del núcleo fundador del Frente Cívico en Córdoba