“Así cómo resulta innegable que estamos pasando tiempos difíciles, también es claro que no se trata de una fatalidad, algo que nos ocurre por una desgracia insoslayable que nos entrega el destino. Estamos en esta situación extrema por obra y gracias de políticas públicas inspiradas en un modelo de sociedad donde los beneficios son para unos pocos y para el resto, la gran mayoría en la cual estamos incluidos, sólo se piensa ajuste, castigo, crueldad, insulto y la constante desvalorización.
“Esa forma de concebir la sociedad, de pensar la vida comunitaria, hace que algunos naturalicen el ataque a las personas con discapacidad; a la salud y la educación publica; a los jubilados; a los derechos de los trabajadores; se desvalorice la protección del medio ambiente y un largo etcétera. Aquí reclamamos por los derechos de las personas con discapacidades. Estamos elevando nuestra voz denunciando el veto a la Ley de Emergencia del sector, pero también por los derechos de todos aquellos que somos afectados por políticas que sólo pretenden maximizar las ganancias se los sectores más pudientes y empobrecer el resto de la población.
“Sabemos que estamos en un momento histórico donde, día a día, se producen grandes cambios tecnológicos, pero nada de esto justifica el ensañamiento con los sectores más vulnerables. A diario escuchamos que algunos sectores tampoco estaban bien antes, pero tenemos la convicción que el camino no es el ejército de la crueldad contra quienes más apoyo necesitan. El deterioro de las cosas nos lleva a preguntas fundamentales que ya creíamos respondidas, pero igual estamos en ánimo de hacer el ejercicio de volver a pensarlas.
“Por ejemplo: ¿Para qué los seres humanos, nos organizamos socialmente? ¿Acaso lo hacemos para que reine la ley de la selva, la Ley del más fuerte o, por el contrario, para poder asegurarles derechos a quienes han sido menos beneficiados, a los más débiles o los que necesitan del conjunto para vivir en la dignidad que merecen? Se habla del superávit fiscal como el gran, y único, objetivo para fijar el rumbo de la sociedad. Vemos que se lo repite, como un mantra, para justificar la quita de derechos. Se lo dice como si se tratara de un concepto puro, duro y que sólo pertenece a las ciencias económicas. Eso no es cierto, eso es una burda mentira. Se trata de un concepto preñado de una ideología política que desmerece lo humano y pone, como centro del debate, las ganancias de los sectores económicamente más poderosos.

“Es por eso que la lucha no es sólo por los derechos de las personas con alguna discapacidad, también la es por cada sector que perjudican estas políticas. No caigamos en la trampa que propone el poder político actual que se alegra de que las luchas se den por separado, que cada sector pida por lo suyo y mire de lejos a otros que también son víctimas de estas políticas. Es necesario que no compremos el individualismo ni, tampoco, adhiramos a dividir la fuerza de los reclamos.
“Hoy levantamos la voz por la Personas con Discapacidad, pero esta problemática no puede desprenderse de los ataques que sufre la Educación y la Salud Pública; la afectación del derecho a trabajar de los transportistas y de los terapeutas; del sufrimiento de las madres y padres, y familias enteras que ven como son vulnerados derechos fundamentales de sus queridos; del veto al aumento de los jubilados y pensionados; de lo que pasa en el PAMI; del estado de las rutas; de la precarización laboral; del cercenamiento del derecho a la protesta; y volvemos a un largo etcétera. Tampoco caigamos en la trampa, e infantilismo, de quienes pretenden justificar los actuales y evidentes hechos de corrupción porque antes existieron otros; o aquellos que piensan que está bien recortar derechos porque antes no estaban todos asegurados.
“Pensamos que la lucha es una sola, y es contra los principios que sostienen aquellos que no ven como cruel ir contra los jubilados, contra las personas con discapacidades, contra los trabajadores y contra todos los que sufrimos. No habrá triunfo en las luchas parciales, debemos unir todas las fuerzas y reclamar ante un poder que deja de lado lo humano”, finaliza la declaración de la CTA Autónoma Regional Villa María.