Por Carlos Rang*
Delegar en manos de los parlamentarios la resolución del veto por la Ley de Financiamiento Universitario y luego ver los resultados de la votación como traición, conlleva una concepción un poco ingenua. Si después salimos a declarar que estamos de luto es abdicar y sostener una posición derrotista.
La clase trabajadora debe procesar diferente si quiere un futuro completamente distinto.
Dar la batalla en territorio del enemigo, el parlamento burgués, y salir de la misma airoso no es algo que suceda frecuentemente. Tenemos un ejemplo reciente: La Ley de Movilidad Jubilatoria.
En este estado de cosas, justamente, nuestro territorio históricamente fue y sigue siendo la movilización social de masas, de la periferia al centro, hacia la contrucción de la gran Huelga General.
Sólo de este modo será posible cambiar la correlación de fuerzas vigente.
Para que no solo quede plasmado depender del comportamiento del regateo institucional al que hoy estamos asistiendo.
La única iniciativa que debemos abrazar es la de luchar por construir el poder como clase trabajadora, como único camino verdadero para tener un futuro mejor y soberano.
*Docente de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC). Integrante del Grupo de Trabajo China-CLACSO. Delegado Gremial de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE-CTAA) en la Secretaría de Agricultura Familiar (SAF). Vocal del Consejo Directivo Provincial (CDP) de ATE Córdoba