Raimundo José Ongaro nació en Mar del Plata el 13 de febrero de 1925 y falleció en Los Polvorines el 1º de agosto de 2016. Fue un dirigente sindical argentino, secretario general del gremio de los trabajadores gráficos (1966-1976; 1984-2016) y de la CGT de los Argentinos (1968-1970). Sus padres eran inmigrantes italianos.
Realizó el preescolar, la primaria y la enseñanza técnica como pupilo en colegios confesionales. Era un hombre de formación cristiana que como obrero gráfico encabezó la llamada CGT de los Argentinos.
Casado con Elvira Isabel Caruso, con quien tuvo tres hijos varones, con su familia se instaló en una casa en Los Polvorines, que adquirió con un crédito hipotecario. Esa casa fue, en los años ’60, un punto de encuentro de las agrupaciones del peronismo combativo, sobre todo las que militaban en el campo gremial.
A los 18 años comenzó a trabajar como linotipista en los talleres Guillermo Kraft. En la misma fecha, 1943, comenzó su actividad sindical en la Federación Gráfica Bonaerense (FGB).
En paralelo a su actividad laboral y sindical realizó estudios musicales en el conservatorio que continuaron en los años venideros.
En 1949 hizo el servicio militar obligatorio durante quince meses.
Se desempeñó, en 1950, como profesor de música en la Universidad Nacional de Cuyo, hasta que al año siguiente retomó su trabajo en la gráfica.
Entre 1943 y 1955, no ocupó cargos en el sindicato, ni en partidos políticos, ni en el gobierno. Producido el golpe de la Revolución Fusiladora, en septiembre de 1955, fue elegido secretario de la Agrupación Gráfica Sindical, Lista Verde.
En los años 1955 a 1966, su lista integró las 62 Organizaciones, y con la división a comienzos de 1966, integró las 62 de Pie.
En el mismo período fue miembro de Comisiones Internas y, hasta 1963, presidente de la Cooperativa Obrera Gráfica Talleres Argentinos Limitada (COGTAL).
En noviembre de 1966 la Lista Verde ganó las elecciones en la FGB y Ongaro fue elegido secretario general del sindicato, presidente de la Federación Argentina de Trabajadores de Imprenta (FATI) y congresal en la CGT. Allí comenzó su historia pública.
El gremio que había estado intervenido desde 1955 y gobernado por dirigentes antiperonistas, con el triunfo de Ongaro volvió a ser peronista.
Ongaro, con 41 años, señaló que entre sus primeros propósitos debían “reconstruir moral y materialmente a la Federación Gráfica. De los 27 mil cotizantes que había hace diez años, hoy sólo quedan 9000”, y afirmó que el plenario debía sacar al sindicato de los Gremios Independientes, para enrolarlo en las 62. Entre sus logros rápidamente pudo destacar que se ocupó de los servicios sociales; vendió autos viejos y compró ambulancias; vendió el antiguo edificio y compró el actual de Paseo Colón.
Durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, fundó la central sindical CGT de los Argentinos, planteada como una alternativa a las posturas de Augusto Timoteo Vandor, dispuesto a pactar con el gobierno de facto aún después de que este reprimiera la huelga general de marzo de 1967 y la peronista ortodoxa de las llamadas 62 Organizaciones, encabezadas por José Ignacio Rucci. La CGTA adoptó un perfil más radical que éstas, denunciando la burocratización que impedía el logro de los objetivos sindicales.
Si bien algunos sectores peronistas, Rucci entre otros, lo acusaron de trotskista, su acción fue representativa del ala revolucionaria del peronismo, en la línea que había inaugurado John William Cooke. Estuvo ligado a dirigentes sindicales peronistas (Ricardo De Luca y Lorenzo Pepe, también a periodistas y escritores como Rodolfo Walsh, Horacio Verbitsky y Rogelio García Lupo y a artistas gráficos como Ricardo Carpani, Fernando Pino Solanas y el vanguardista Grupo Cine Liberación).
Con Walsh había colaborado en varios textos, y artículos conjuntos en la revista Cristianismo y Revolución.
Dio apoyo al alzamiento del “Cordobazo”, entre el 28 y el 30 de mayo de 1969. El 30 de junio, pocas horas después de la muerte de Vandor, fue encarcelado por el Gobierno militar al igual que Agustín Tosco y Elpidio Torres, las principales figuras del “Cordobazo”. Estuvo preso varios años, y a su salida organizaría el movimiento llamado Peronismo de Base.
El 15 y 16 de septiembre de 1974, creó desde el Ingenio Bella Vista de Tucumán junto a importantes dirigentes ―Gonzalo Negro Chávez, Agustín Gringo Tosco, Atilio Santillán, Jorge Fernando Di Pascuale, Roberto Gringo Lopresti, Alberto Piccinini, Omar Turco Cherri, Francisco Barba Gutiérrez, entre otros― la Coordinadora de Gremios, Comisiones Internas y Fábricas en Conflicto, desarrollando huelgas en la FOTIA, Saiar, Matarazzo, Luz y Fuerza de Córdoba, Acindar, Propulsora Siderúrgica, Gatic y otras. Esta reunión fue la última de la CGT de los Argentinos.
La vehemente oposición a la línea de derecha del peronismo, representada por José López Rega, llevaría a Raimundo Ongaro de nuevo a la cárcel en 1975; estando detenido «a disposición del Poder Ejecutivo» conforme al Estado de
Sitio recibió la noticia de que uno de sus hijos, Alfredo Máximo, había sido asesinado por la Triple A. Hay quienes dicen que, en realidad, a Raimundo Ongaro lo mataron en mayo de 1975, el día que un comando de la Triple A asesinó de once balazos a su hijo mayor.
Tras acciones infructuosas contra otros de sus familiares, los siguió al exilio, donde permaneció hasta la restauración de la democracia.
Al regresar en 1984, fue recibido por su gremio y volvió a ocupar un lugar ya no como conducción, sino más bien como referente histórico y ético, en la dirección de la Federación Gráfica Bonaerense.
De una honestidad franciscana, junto con Jorge Di Pasquale, del gremio de Farmacia, expresó al ala más radical del peronismo gremial, aunque nunca se enroló en ninguna de las organizaciones revolucionarias de la época.
A su muerte, dejó como legado su propia historia, la del sindicalista que defendió consecuentemente los intereses de los trabajadores, que sufrió persecución y ataques y que murió en la misma sencillez con que había empezado su carrera como dirigente sindical.
Fuente: Pensamiento Discepoleano