A días de las elecciones de la CTA Autónoma han aparecido en las redes sociales los farsantes y difamadores que quieren embarrar la cancha sabiéndose minoría. No faltan los resentidos que pretenden sacar su propia tajada alentando el bardo virtual.
Son extraños a esta construcción colectiva de los laburantes ocupados y desocupados que nació el 17 de diciembre de 1991 con “El Grito de Burzaco” porque no participan de su quehacer diario.
Deberán tener paciencia. El jueves por la noche, después de contar los votos de cada urna en toda la geografía cordobesa se podrá hablar con mayor propiedad. Mientras tanto, cero oportunismo político y rechazo a los cara de piedra que cada cuatro años, en cada elección, se sacan por un rato la pechera de su partido político para ponerse el de la Central. Al otro día ya se olvidaron de la CTA y vuelven al ruedo a proclamar su condición de “vanguardias iluminadas”.
En la CTA los trabajadores eligen a sus autoridades locales, regionales, provinciales y nacionales por el voto secreto y directo de los afiliados.
Nada de dedo.

Como lo hicimos siempre, vamos con la Lista 1 “Germán Abdala” reivindicando las banderas fundacionales de la Central: Autonomía de los patrones, los gobiernos y los partidos, libertad y democracia sindical, afiliación directa.
La CTA necesita articular sindicatos, trabajadores de la economía popular, jubilados, organizaciones territoriales y barriales. No enfrentar a las organizaciones libres del pueblo ni arrogarse el monopolio de la lucha.
Luchar es necesario. Organizar es imprescindible. Y construir unidad es la única manera de transformar la resistencia en poder del pueblo.
Por eso, desde la Lista 1 ‘Germán Abdala’ proponemos una CTA democrática, combativa, autónoma, participativa y construida desde las bases y los barrios, ocupando el territorio para dar la disputa por el sentido con el poder dominante.
Decir lo que se piensa.
Hacer lo que se dice.
Poner el cuerpo.
El resto es verso.
Unidad, organización y poder popular para que se vaya el Gobierno vendepatria de Milei y termine el ajuste perpetuo del “Cordobesismo”.
La resignación no hace historia.