Se presentó en Buenos Aires el libro “Periodismo a pie de calle. Conversaciones con Carlos Aznárez”

La cita fue en el Auditorio Eva Perón de ATE, el sindicato nacional de los trabajadores estatales, y entre abrazos y reencuentros de compañeros y compañeras de muchos años de lucha, también se instalaban las nuevas generaciones de rebeldías necesarias. Se presentaba un libro de un periodista y militante de largo recorrido, como es Carlos Aznárez, elaborado a través de prolongadas entrevistas realizadas por los editores de Huella del Sur y la revista Herramientas, Fernando Stratta, Leandro Volonté y Fernando Gómez.

Lo dicho por quienes tuvieron la misión de hablar del libro (Norman Briski, Stella Calloni, Sebastián Salgado, Eduardo Soares, Lucila Pagliai, Alejandro Ignaszewski, María Torrellas y el propio Carlos Aznárez desde el País Vasco) pero a la vez de la memoria histórica fue de tan valioso contenido, que hizo comentar a muchos de los presentes, que la actividad era como «un aire fresco» entre tanta perversidad y desamparo de los pueblos. Sobre todo, en este universo actual donde los asesinos llegan fácilmente a los gobiernos, los genocidas como Netanyahu y Ben Gvir, o como Smotrich y Al Golani usan corbata y gozan de buena salud, o los pedófilos criminales como Trump deciden no solo hambrear a los pueblos sino armar guerras en cada rincón del mundo donde haya riquezas y bienes comunes para robarlas a la luz del día.

Se encontraron también entre los asistentes integrantes del grupo de teatro popular Octubre, entre otros activistas de distintas organizaciones populares, destacando la participación de la OLP Resistir y Luchar, compañeros/as de militancia de Carlos. Se transmitió además en varios países de manera virtual a través de Antiimperialistas.com.

La palabra fue circulando entre memorias de lucha y semblanzas revolucionarias cargadas de futuro, “como semillas de pehuén”, al decir de Norman. Para el cierre, la trovadora Naya Ledesma acompañada de su guitarra cantó “Soldadito Boliviano”, de Nicolás Guillén y Paco Ibañez, y A los olivos, de su autoría, dedicada a la lucha del pueblo palestino. Finalmente, el grupo”Che Adelita” realizó una intervención teatral, desparramando por entre el auditorio un puñado de sentires compartidos: “Desde el río hasta el mar, Palestina vencerá. Franja de Gaza: Toda la poesía está en la voz de cuerpo. Que hoy nos hermana más que nunca. ¿Dónde está tu humanidad, Israel? ¿Dónde está tu respeto por la dignidad, Israel? Mejor estar del lado más sensible de la historia”.

El libro, recrea en 242 páginas más de 50 años de lucha política y experiencias comunicacionales de Carlos, pero a la vez habla de más de medio siglo de la historia revolucionaria argentina, latinoamericana y del Tercer Mundo, donde se entreveran periódicos y revistas de contenido insurgente con las experiencias más combativas de los años 60 y 70 hasta nuestros días. Pero también aparecen en escena, las iniciativas culturales surgidas desde el mismo corazón del pueblo.

Quienes se refirieron al libro lo hicieron también desde largas historias personales y sobre todo colectivas de búsqueda de paradigmas liberadores, de pensar en clave de cambios profundos, y eso solo tenía y tiene un solo nombre: hacer la Revolución. Por allí transcurrieron las palabras que cada uno de ellos dijo. Stella, desde la inmensidad de muchos saberes y el compromiso de contar la verdad que ilumine a los que más necesitan saberla para poder insurgir. Norman, desde su amor por el teatro y el cine, dos actividades que supo ingeniarse para que los de abajo se apoderaran también de ellas y las esgrimieran como armas para enfrentar las mentiras y maldades de sus enemigos. Desde el Grupo Octubre hasta el actual Frente Cultural Che Adelita, Briski nunca dejó de estar pergeñando ideas culturales liberadoras, y callejearlas por todo el país, y también fuera de él durante los años del exilio.

Lucila Pagliai, compañera de Carlos en la Agencia ANCLA, creada por ese otro gigante que fue Rodolfo Walsh, evocó aquella experiencia que permitió hacer conocer, en medio de una total censura y similar represión, lo que aquí estaba ocurriendo durante la dictadura. Inteligente, con buen manejo de la ironía, contó anécdotas surgidas de tiempos donde el peligro y la posibilidad de la muerte no eran una metáfora. Pero desde esa misma constancia, también surgían risas, alegrías contagiosas y ganas de darlo vuelta todo.

Fuente: www.huelladelsur.ar; www.resumenlatinoamericano.org