Violencia Social, Violencia Escolar

OPINIÓN

Por Néstor Formía*

Colaboradores: Estela Donadío y Claudia Giralda

La subjetividad es la percepción y valorización personal y parcial sobre un asunto, idea, pensamiento o cultura. Es una construcción personal y social.

En esta oportunidad abordaremos la problemática de la violencia en las escuelas con el aporte muy importante de una intelectual de lujo como es la Dra. Silvia Bleichman.

En sus escritos y disertaciones, ella reconoce un incremento de la violencia en la sociedad argentina, y hace hincapié en la aparición de nuevas formas de violencia. Estas nuevas formas son atribuidas a procesos muy severos y profundos de impunidad y resentimiento acumulados. La violencia, todo tipo de violencia, ocasiona traumatismos. Al analizar los fenómenos sociales en una perspectiva histórica, señala que la violencia ejercida desde el Estado en la dictadura ha dejado un sedimento que sigue actuando y se articula con la construcción de subjetividades.

Descarta a la pobreza como única o principal causa de los problemas sociales, uno de los cuales es la violencia. Afirma que la violencia no es producto de la pobreza, sino que “es producto de dos cosas: por un lado, del resentimiento por las promesas incumplidas, y por el otro, la falta de perspectiva de futuro”. Desde esta perspectiva cuestionará las miradas unilaterales o simplistas sobre el tema, cuyas alternativas para atender la situación se reducen al mejoramiento de las condiciones de vida y las explicaciones psicologistas. Por su parte apuntará a la necesidad de teorizar en torno a la violencia y no caer en la patologización de la vida cotidiana.

En esta línea nos induce a pensar la sociedad desde los procesos de constitución de subjetividades en relación con los procesos de devastación política y moral. La violencia es considerada un eje fundamental y su herencia se manifiesta en las relaciones interpersonales, en los sistemas de dominación social, así como en los espacios e instituciones en que interactuamos, entre ellos, la escuela y la familia.

La producción de subjetividades influye en el modo en el cual las sociedades determinan las formas con las cuales se constituyen sujetos capaces de integrarse a sistemas que les otorgan un lugar. La producción de subjetividad va a producir un sujeto histórico, socialmente potable.

Entonces, ¿cómo lograr la producción de subjetividad en un país totalmente desgastado, desde hace muchos años, por la impunidad de los estamentos de poder? Una impunidad que ha infiltrado al conjunto de la sociedad, determinando formas de violencia y arrasando con una cultura no sólo del trabajo, sino también de la ética. Al respecto dirá que no es la “puesta de límites” sino que “es la construcción de legalidades la que debe ser rescatada como cuestión central de la infancia, y la derrota de la impunidad será lo que realmente brindará garantías de la construcción de un recontrato intersubjetivo en la sociedad actual”.

La cuestión central para Bleichmar radica en la construcción de legalidades y la puesta de límites es presentada como problemática fronteriza, ya que:

…el psicoanálisis no puede formar parte, bajo ninguna coartada, del brazo represivo que intenta sofocar el malestar sobrante mediante acciones constrictivas o medicaciones aplacantes. Se trata, en última instancia, de rescatar nuestra práctica de la captura a la cual nuestras propias dificultades lógicas nos lanzan.

El papel de la escuela en la construcción de legalidades

De allí su propuesta de reciudadanización de los padres, además de la contención, para que puedan creer en legalidades aplicables y no se siga destituyendo el valor de la palabra. La escuela, dirá, tiene que ser un núcleo de la colectividad para reciudadanizar al país, entendiendo por esto dar identidad, pertenencia y protagonismo a todos los que han quedado fuera de la historia. No obstante, la autora reconoce que la escuela no podrá sola con todo, pero sí puede ocupar el lugar desde donde “se irradien las preocupaciones hacia el resto de la sociedad” .

Pensando en el maestro dirá que es necesario recomponer la propia subjetividad para recomponer la del otro, pero es imposible recomponer la subjetividad del otro sin hacerlo con la propia. Las contradicciones de la sociedad se reflejan en la escuela, y para los maestros es difícil sustraerse a esta realidad.

Hay que ayudar a recomponer la noción de futuro desde un protagonismo. Esto implica romper la idea, tanto en los padres como en los hijos, de que la solución va a venir de otros y no de nosotros, que somos los que tenemos que construir. Hay que enamorarse de la esperanza y de los proyectos compartidos, para ello es necesario educar para el futuro: en épocas críticas no puede plantearse la educación en términos de las condiciones presentes. Esto enfrenta la necesidad de recomponer la confianza en el futuro a partir del conocimiento.

¿Cuáles son entonces las nuevas formas de subjetividad y las nuevas formas de enlace al semejante? Éstas traen aparejadas nuevas formas de comportamiento. De la agresividad se ha pasado a conductas agresivas hacia maestros y compañeros, llegando a la agresión física y hasta la muerte. Estas conductas no están guiadas sólo por la miseria material sino por el resentimiento y el odio que han generado las frustraciones y las promesas incumplidas. En cuanto a las nuevas formas de enlace con el otro, amoroso o de odio, señala que existen también nuevas modalidades que reemplazan a las antiguas formas familiares que se han transformado y constituyen nuevos agrupamientos, a veces más contenedores que algunas familias tradicionales.

La escuela es un lugar de inclusión y re-subjetivación, es decir, de formación del sujeto, de socialización, donde el otro es “alguien” no “algo” útil para mis fines. Es alguien por quien preocuparse. Ese “alguien” es un “sujeto” que tiene la capacidad de conocer y es, además, consciente de su propia existencia.

En este proceso de re-subjetivación se propone un debate con los alumnos y con los docentes y también que cada quien inicie un diálogo consigo mismo para que pueda “repensarse” y reflexionar sobre el sentido de su propia vida. De allí que tenga tanta importancia “recomponer la noción de futuro para que la vida tenga sentido”.

Análisis y reflexión acerca de la Violencia en nuestra ciudad y sus escuelas

En lo que ha transcurrido este año han sucedido hechos de violencia en nuestra ciudad ya que van 8 muertes de hechos de violencia en solo 45 días.

Vivimos en una sociedad violenta y nuestras escuelas no escapan a ello, la enorme e inaceptable desigualdad, la falta de trabajo digno para nuestros jóvenes, la realidad de la situación actual en lo social, económico y cultural, (la devaluación, la inflación, las tarifas hacen un combo explosivo) produce una catástrofe social y esto repercute sin lugar a dudas en nuestros niños y jóvenes de nuestras escuelas.

La violencia de género instalada en nuestro tiempo, el código de convivencia de la Provincia de Córdoba que hace que los pibes pobres la padezcan y hasta interfiere para que los chicos lleguen a la escuela todo hace más compleja la realidad.

Conozco escuelas que continuan reproduciendo en su interior las desigualdades que los estudiantes padecen en los ambitos sociales … hay que trabajar fuerte en los docentes.

Creo que la escuela es un lugar de privilegio para la construcción subjetiva y tiene que tomar un rol importante porque los chicos pasan mucho tiempo allí.

Los medios de comunicación también tienen un rol importante en la construcción de subjetividades, donde generalmente predominan los mensajes de comunicación que promueve el neoliberalismo, la meritocracia, el sálvese quien pueda, vos solo vas a poder salir adelante, lo queréis lo tenéis.

La rapidez con que los medios presentan las imágenes dominadoras de la palabra, todo pasa fugaz, eso empobrece la capacidad de desarrollo del pensamiento crítico.

A los jóvenes hoy algunos de ellos cruzados también por las adicciones debemos los educadores acompañarlos, orientarlos y guiarlos a través de la educación a encontrar un proyecto de vida, ya que la escuela es un espacio capaz de cambiar el rumbo de las vidas de los estudiantes, tanto en el transitar en las aulas como en su transitar en su futuro al propiciar una mirada crítica de la realidad con potencia transformadora.

A los chicos de escuelas pobres de familias pobres (Lo que sucede es que se crea un círculo vicioso…estudiantes pobres=escuelas pobres=propuesta pedagógica pobre=posibilidades de trabajo pobres. Circulo que se perpetúa en el tiempo de generación en generación.), les cuesta posicionarse como sujetos de derecho y no visualizan a la participación como una herramienta de cambio, la máxima aspiración para ellos es terminar la escuela secundaria y les cuesta ver a la Universidad como un destino posible.

Nada es determinante, el ser humano está en desarrollo continuo y las posibilidades de reparar lo que no se ha dado siempre está, puede haber momentos de reparación para aquello que no se dio tempranamente. ¡Seguro que es posible…no es fácil…es complejo…pero en contextos políticos y económicos como los de hoy…el panorama es preocupante!!.

*Docente. Trabajador de la UNRC afiliado a ATE. Integrante de la Comisión Ejecutiva Regional de la CTA Autónoma Río Cuarto

Fuente: www.retruco.com.ar