






“El proceso político de Córdoba no es alentador. Con el regreso de la democracia en 1983 arribó al Gobierno el radicalismo conservador de Angeloz primero y el de Mestre después. Desde el ‘99 gobierna el ‘Cordobesismo’, que es este armado disfrazado de peronismo que se instaló de la mano de De La Sota y Schiaretti y que hoy continúa Llaryora. Los dos partidos mayoritarios se han convertido en una formidable unidad de negocios”, enfatizó.
Y concluyó: “Esta era una Córdoba industrial que no está más, acá hubo un industricidio. Hoy tenemos una provincia al servicio del agronegocio y el extractivismo impuesto en nombre del desarrollo, donde los grandes grupos económicos marcan la cancha a un Gobierno que es gerente de los dueños reales de todas las cosas: Los Pagani; Roggio, Urquía, por nombrar a los más conocidos”.