Esclavos, pedido de perdón de la Iglesia Católica y las nuevas esclavitudes

Por Jesús Chirino*

Conocer la historia, pensar lo que nos ha pasado, debería servir para no caer en repeticiones no deseadas. La jerarquización de unos grupos humanos sobre otros sirvió para justificar la trata de esclavos transatlántica y asegurar un elemento clave en el desarrollo económico de las colonias y sus metrópolis.

Esclavos en Villa Nueva y Yucat

Por estas tierras pasaron, por el llamado Camino Real, personas esclavizadas traídas desde África. Algunos esclavistas fueron propietarios de grandes extensiones de campo en la zona. También vivieron esclavos y continúan estando aquí descendientes de aquellos que fueron comercializados como mercancía. Una fuente documental que nos confirma esto es el libro “Villa Nueva. Un pueblo con historia” (1975) donde su autor, el historiador Pablo Granado, describe cómo era la estancia del Paso de Ferreira a mediados del siglo XVIII:  “De acuerdo a lo publicado por don Juan Manuel Pereyra en diversas ocasiones, los datos aportados por viejos pobladores y documentos que así lo probarían, las casas de la estancia, la tahona, la capilla y los cuartos de los esclavos, habrían estado enclavados en el centro del parque Hipólito Yrigoyen sobre las barrancas, donde hoy se encuentra el estanque y la confitería”. En el mismo libro se menciona a las mulatas Petrona y Mariana; al mulato Antonio Tomás y los esclavos Marcos y Su.

También se refiere a López Fiuza, afincado en la zona en la primera mitad del Siglo XVII, que hace construir  ranchos para esclavos en lo que actualmente conocemos como estancia de Yucat. Existen otras muchas fuentes en las cuales se menciona la presencia de esclavos en nuestra zona, es decir que la historia de la trata trasatlántica de esclavos es algo que nos toca muy de cerca a los habitantes de esta región cordobesa.

La esclavitud como pilar de la economía

A partir del inicio de la explotación del territorio americano por los reinos europeos, la esclavitud adquirió características y una escala que la diferenció de cómo había sido hasta entonces. Se transformó en un sistema que abarcó distintos continentes, llevando a la total deshumanización de los individuos y a su mercantilización en base a un fuerte componente racial. Claro que antes de ese período histórico existió la esclavitud en América, África y Europa. En África, por lo general, los esclavos eran prisioneros de guerra, criminales o deudores. Su condición solía no ser permanente y no se heredaba.

En tanto que en Europa y Oriente Medio la concepción de la esclavitud se había heredado de las civilizaciones clásicas, como la griega y la romana. En ese continente existían comunidades de personas esclavizadas. También en algunas culturas de la América precolombina existía el trabajo forzado y la posibilidad de venderse temporalmente para saldar deuda, pero esos individuos nunca perdían sus derechos básicos ni trasladaban a su descendencia esa condición.

Con la llegada europea a nuestro continente se estableció un sistema transatlántico basado en la mercantilización de esclavos a partir de una jerarquización racial  que clasificó a los pueblos africanos y americanos en una categoría inferior a la de los europeos. Fue una ideología racista que permitió justificar el tratamiento de los africanos y de los americanos como si fueran subhumanos, planteando como ideal y superior a los europeos.

Esta ideología hacía que los europeos se adjudicaran una supuesta “misión civilizadora” para “salvar” a quienes, desde lo biológico, consideraban seres humanos, pero en una categoría inferior. Estas concepciones, apoyadas por teorías pseudocientíficas, justificaron las características que adquirió la esclavitud, que fue un pilar vital, tanto para las economías de las colonias como para el aporte a las metrópolis europeas.

Las concepciones surgidas para la justificación de la esclavitud en América no han sido derrotadas del todo, aún quedan sectores que pretenden justificar privilegios a partir de ideas herederas de aquellas que, señalemos, fueron parte del desarrollo del sistema capitalista.

Pedido de perdón, en nombre de la Iglesia Católica, del Papa León XIV

Por estos días, el Papa León XIV ha dictado la Carta Encíclica  “Magnifica Humanitas”, en la cual, entre otros muchos conceptos, habla de la esclavitud y del rol de la Iglesia Católica en la aprobación y censura de la misma. Textualmente, dice que si bien “es cierto que los acontecimientos del pasado no pueden juzgarse de forma ahistórica, como si todos los criterios que se han ido madurando con el tiempo hubieran estado siempre disponibles. Sin embargo, no podemos negar ni minimizar el retraso con el que la Iglesia y la sociedad condenaron el flagelo de la esclavitud”.

Luego, señala que existieron algunas acciones de esa iglesia para morigerar el sometimiento, pero “hubo que esperar hasta el Siglo XIX para encontrar una condena formal, absoluta y universal de la esclavitud; en particular, con León XIII”. Más adelante, explicita el pedido de perdón y dice: “Es inevitable sentir un profundo dolor al considerar el enorme sufrimiento y humillación que la esclavitud ha significado para tantas personas, en contraste con la dignidad sin límites de cada una de ellas, amadas infinitamente por el Señor. Por eso, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”.

Las nuevas esclavitudes

No resulta necesario ser creyente católico para entender la trascendencia de la posición que el Papa enuncia acerca de la problemática que tanto dolor ha causado. Pero no se queda mirando hacia el pasado. La carta, básicamente, habla de los desafíos actuales y aquellos que vendrán en lo inmediato, en especial los provenientes de los adelantos tecnológicos y el impacto que pueden tener en la concepción que tenemos acerca de lo humano. Regresando al tema de la esclavitud, luego del pedido de perdón, el Papa señala que “el recuerdo de la complicidad y la ceguera del pasado ante la injusticia de la esclavitud se convierte para nosotros en un llamamiento a la vigilancia: lo que hemos aprendido debe traducirse en discernimiento y responsabilidad en el presente. Si no queremos pedir perdón en el futuro por no haber sido fieles al tesoro de la dignidad humana que contiene nuestra fe, hoy nos corresponde ser directos y firmes a la hora de denunciar la trata en sus múltiples manifestaciones y de apoyar, paso a paso, junto con todos aquellos que se comprometen con esta causa, caminos reales de prevención, protección, liberación y rehabilitación”.

Pero el colonialismo no ha terminado, adquiere nuevas formas, y el Papa señala que actualmente muestra “…un rostro inédito. No solo domina los cuerpos, sino que se apropia de los datos, transformando las vidas personales en información explotable”.

No solo se trata de aprender del pasado para no repetir, sino de identificar y actuar frente a las nuevas esclavitudes. El subcomandante Marcos y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, desde Chiapas, con claridad han señalado que la “esclavitud” no es un concepto histórico superado, sino una realidad moderna impuesta por el sistema capitalista, el despojo territorial y la exclusión histórica de los pueblos indígenas en México. Si bien esto lo señalan para su país, no es algo que no se repita a lo largo y ancho de este continente.

Y, retornando a la Encíclica, podemos rescatar una frase que, aunque relacionada con la esclavitud trasatlántica, parece oportuna para el contexto actual: “El largo proceso que ha llevado a la abolición de la esclavitud, que no ha sido un simple cambio  jurídico, sino una transformación de la conciencia”.

El mexicano, que supo plantearse como “un rebelde que quiere cambios sociales” y no un revolucionario, también habló de la importancia de pensar y organizarse. De otra manera seremos los Su, Petrona, Mariana, Antonio Tomás, Marcos, de este Siglo XXI.

Reiteramos, la historia debe servirnos para no repetir lo que no queremos repetir.

*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María

Imagen de portada: Collage digital de Raúl Olcelli: Subcomandante Marcos, Papa León XIV y afrodescendientes en Villa Nueva­.

Fuente: www.eldiariocba.com.ar