Fútbol, nacimiento y el juego de las mujeres

Por Jesús Chirino*

El fútbol tiene su historia construida por diversos pueblos. En este deporte, como en tantas otras cosas, las mujeres han debido vencer grandes obstáculos para poder jugar el mismo. Existen registros de que hace más de cien años que las mujeres lo juegan, pero no les ha sido fácil avanzar en la igualdad dentro de la cancha

Orígenes múltiples

El fútbol tiene raíces que surgieron mucho antes de consolidarse como el espectáculo global regulado por la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), antes de las pausas para hidratación (o facturación?). Esas raíces pueden encontrarse  en juegos de pelota colectivos con profundas funciones rituales y comunitarias, en diferentes lugares del mundo.

En la América prehispánica, se señalan los juegos de pelota, también populares en las culturas mesoamericanas como los teotihuacanos, los aztecas y los mayas. También el pueblo guaraní realizaba una práctica denominada  Manga ñembosarái. Esto está documentado por las crónicas jesuíticas en el actual territorio de Paraguay y las Misiones del norte argentino. En ese juego, una pelota compacta  se impulsaba con los pies. Simultáneamente, civilizaciones mesoamericanas como los mayas y aztecas ejecutaban el pok-ta-pok y el ullamaliztli. Por estos días, se lanzó el libro “Manga ñembosarái. Los guaraníes y el origen del fútbol”,  del escritor paraguayo Marcos Ybáñez, que rescata un registro, de los jesuitas, fechado en 1639, como la más antigua mención al juego de pelota con el pie, sin manos, en equipos, de los guaraníes.

Mucho tiempo después, el 26 de octubre de 1863, en Londres, Inglaterra, doce clubes formalizaron la Football Association (FA), redactando el primer reglamento unificado que escindió permanentemente al fútbol del rugby, mediante la prohibición del uso de las manos. Entonces, se crearon 13 reglas que son las bases de las actuales que rigen el fútbol. Aunque debe señalarse que esas primeras reglas eran similares a las usadas con anterioridad en otras islas británicas. También está, como antecedente, el Código de Cambridge, de 1848. El reglamento del calcio florentino también tuvo cierta incidencia en la reglamentación realizada por los ingleses. El calcio es una forma primitiva del fútbol, del siglo XVI, jugada en Florencia, Italia.

Las mujeres pelearon su lugar

El fútbol femenino federado también dio sus primeros toques en el suelo británico. El 23 de marzo de 1895, organizado por British Ladies Football Club, fundado por la activista Nettie Honeyball, se disputó el primer partido oficial en el campo de Crouch End Athletic, de Londres,  ante más de 10.000 espectadores. Los equipos que se enfrentaron fueron North (apodado el rojo) y South (azul). Ganaron las rojas por 7 tantos contra uno.

En las mismas tierras, durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), las mujeres fueron incorporadas  a las fábricas de armamento y conformaron equipos de fútbol, industriales, destacándose el Dick, Kerr Ladies, que llegó a convocar a 53.000 personas en el Goodison Park de Liverpool en 1920.

En Argentina, el registro documental más antiguo, que da certeza de un partido de fútbol femenino, señala que tuvo lugar en el año 1913. Las mujeres jugaron en la ciudad de Rosario, Santa Fe. Allí se dieron los encuentros entre los equipos Celestes y Rosas del Club Fémina.

Un decenio después, el 12 de octubre de 1923, la cancha de Boca Juniors albergó el debut formal en Buenos Aires entre los combinados Argentinas y Cosmopolitas.

Sin embargo, el hito internacional del siglo XX se consolidó el 21 de agosto de 1971 durante el Mundial Invisible de México –un torneo de carácter no oficial–. Aquella selección argentina, que viajó sin botines, cuerpo técnico ni indumentaria oficial, goleó 4-1 a Inglaterra en el Estadio Azteca, con cuatro anotaciones de la delantera Elba Selva, fecha que hoy se conmemora como el Día de la Futbolista Argentina.

La provincia de Córdoba operó como un núcleo fundamental en este mapa de resistencia. En 1962, se fundó el equipo amateur “Las Estrellas de Pueyrredón”, en la capital provincial, por figuras como Silvia Barrionuevo. Además, la cordobesa María Esther “Pelusa” Ponce, residente de Río Ceballos, formó parte de la gesta mundialista de 1971.

En el plano de las ligas formales, el Club Atlético Belgrano estructuró su rama femenina en 2001, logrando un dominio de más de 20 títulos en la Liga Cordobesa antes de su histórico ascenso meteórico a la Primera División de la AFA en 2022.

La Liga Cordobesa de Fútbol dio un vuelco reglamentario en 2012 al dictaminar la obligatoriedad de presentar planteles femeninos para todos los clubes de su primera división masculina.

 Villa María, Villa Nueva y la región

En el conglomerado de Villa María y la vecina ciudad de Villa Nueva, el desarrollo de la disciplina repitió el patrón del potrero y la marginalidad inicial, pero con rasgos de extrema autogestión. Durante las décadas de 1980 y 1990, el fútbol femenino sobrevivía en la informalidad absoluta de las “canchas de tierra” de barrios periféricos como Las Playas, San Martín y Bello Horizonte en Villa María, y en los baldíos de Villa Nueva.

El mito urbano local, respaldado por la memoria oral de las protagonistas, recuerda que las propias jugadoras debían asistir horas antes de los partidos con palas, azadas y rastrillos prestados por sus vecinos para nivelar el suelo, retirar matorrales y desenterrar malezas espinosas que ponían en riesgo su integridad física. Las pelotas utilizadas solían ser esferas de cuero gastadas o deformadas que los planteles masculinos descartaban, las cuales las mujeres reparaban pacientemente con parches improvisados y cámaras atadas con hilos gruesos.

Aunque muchas niñas lograban integrarse de manera mixta en las ligas infantiles de Baby Fútbol locales, el sistema las expulsaba de forma sistemática. Al cumplir los 12 años, los estatutos vigentes de la época les prohibían estrictamente continuar compitiendo de manera mixta, alegando razones de “seguridad física”. Peor aún, los reglamentos institucionales de entonces, vedaban a los clubes federados la posibilidad de prestarles camisetas, pelotas o instalaciones a equipos conformados por mujeres. Este desalojo legal generó un vacío estructural que duraría casi dos décadas, obligando a las adolescentes a la inactividad o a competir bajo identidades ocultas en torneos rurales de localidades vecinas de la región como Arroyo Cabral, Ticino, Dalmacio Vélez, Oliva y Pasco.

Ante este bloqueo, los años 2000 y 2010 marcaron la era de los torneos comerciales nocturnos de Fútbol 5 y Fútbol 7 en complejos privados de alquiler. Sin embargo, el gran salto de calidad técnico y táctico provino de un ámbito institucional: el campus de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM). Entre 2000 y 2015, mientras el sector comercial reducía el juego al espacio reducido de las canchas sintéticas, la UNVM se convirtió en un verdadero laboratorio de fútbol de once. Allí, profesores de educación física y directores técnicos dictaron los primeros entrenamientos sistemáticos orientados a mujeres, introduciendo conceptos tácticos como los relevos, el achique y las posiciones tradicionales en cancha grande (como el “cuatro” clásico o el “cinco” tapón). Las estudiantes que defendían a la UNVM en los Juegos Universitarios Regionales (JUR) fueron las que posteriormente derramaron ese conocimiento táctico en los barrios.

La institucionalización definitiva se concretó el 10 de agosto de 2019 con el silbazo inicial del Primer Torneo Oficial de la Liga Villamariense de Fútbol (LVF). Esta conquista histórica tuvo nombre propio: Malena Suárez, la pionera, exjugadora y dirigenta de la Asociación Española, que batalló incansablemente en los escritorios contra las dirigencias conservadoras para conseguir el reconocimiento reglamentario y la “casa propia” para las futbolistas locales. La pelota comenzó a rodar oficialmente en una jornada inaugural histórica, forzando a los clubes tradicionales de ambas ciudades a abrir sus puertas. En Villa Nueva, el club Leandro N. Alem marcó la pauta al bautizar a su plantel como “Las Leonas” y decidir, a diferencia de otras instituciones, abrir las puertas de su mítico estadio La Leonera para que las categorías Sub-14 y Primera disputaran partidos oficiales nocturnos. Aquel campeonato inaugural de 2019 culminó con la consagración de Universitario como las primeras campeonas invictas de la LVF, marcando la era de la oficialidad.

La paridad y el crecimiento regional se consolidaron en los años siguientes. En diciembre de 2024, el Club Atlético Alumni de Villa María se consagró campeón de la LVF por primera vez en su historia, al vencer en una final histórica en la Plaza Manuel Anselmo Ocampo a Universitario, bajo la conducción técnica de María Belén Antonino. El reconocimiento a toda esta línea de tiempo de sufrimiento y gloria se selló en enero de 2024, cuando el Gobierno de la Provincia de Córdoba y la Municipalidad de Villa María realizaron un homenaje oficial a la mundialista del 71, “Pelusa” Ponce, y activaron el programa “Mujeres a la Cancha”, dotando de kits deportivos a las escuelas barriales de la región. Hoy, con las categorías Sub-14 y Sub-16 plenamente integradas al Baby Fútbol y a la LVF, las niñas de la región ya no necesitan desmalezar potreros con palas ni abandonar el deporte a los 12 años.

*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María

Ilustración de portada: Raúl Olcelli

Fuente: www.eldiariocba.com.ar