
“Al Foro lo integramos un par de militantes que recién salíamos de la cárcel, como mi hermano Diógenes y yo; Jorge Franco, un abogado que defendió presos políticos durante la dictadura; Julio Girard, Gustavo Porqueres y Víctor Barrios, entre otros, que le dimos forma a un espacio de Derechos Humanos que no existía en la ciudad. Las primeras charlas fueron en la primavera del ‘83 e hicimos público el reclamo de justicia en diciembre de ese año. Fue un espacio de resistencia y denuncia en una ciudad aparentemente calma pero que en realidad había sido brutalmente castigada por la represión”.
“Surgió en el momento justo, sin especulaciones políticas y con una conformación muy plural. Nosotros veníamos de estar presos por nuestra participación en el Peronismo Revolucionario (Montoneros), pero también estaba Porqueres, que era del Partido Intransigente, Girard, que no militaba en un partido político pero era un hombre de izquierda muy cercano a los Derechos Humanos; Franco, que provenía del Peronismo, una persona muy generosa y abierta y Barrios, que era dirigente del Partido Comunista (PC)”.
“En lugar de cuestionar y criticar las barbaridades que dicen los jóvenes liberfachos, como el ‘Gordo Dan’, se está naturalizando el proceso de ataque a las organizaciones populares y de reivindicación de la dictadura. Si yo digo que este gobierno es cruel y hago hincapié en eso, le estoy dando la razón a los gobiernos anteriores que sostenían un modelo basado en un ‘capitalismo serio’, de ‘rostro humanitario’. El capitalismo es un sistema cruel, injusto y violento por su propia naturaleza, basada en la explotación del hombre por el hombre. Yo sigo creyendo en una Patria Socialista y en una sociedad de iguales”.