Un protagonista de medio siglo de luchas obreras

Por Daniel Campione

Mateo Fossa – nació el 1º de enero de 1896, en Buenos Aires y falleció en esa misma ciudad el 3 de julio de 1973 fue un dirigente de larga actuación en distintos partidos dentro del campo del socialismo marxista. Se decantó por el trotskismo, corriente en la que militó hasta su muerte. En el campo sindical desempeñó a lo largo de décadas roles de conducción en el gremio de la madera. Tuvo protagonismo en acciones de su gremio y también en solidaridad con otros sectores de trabajadores y trabajadoras.

De familia de modestos recursos comenzó a trabajar todavía niño. Su educación formal se limitó a la enseñanza primaria. Ya en su adolescencia, tras un comienzo como escultor en yeso, aprendió su oficio definitivo: tallista en madera.

Las organizaciones sindicales de la época no agrupaban a los trabajadores por rama, sino por oficio. Fossa hizo sus primera armas en el sindicato de tallistas, donde llega a la dirección.

En 1914 se afilia al socialismo, influido por compañeros que militaban en ese partido. Una vez allí se inclinará con rapidez por las corrientes más de izquierda en su seno. Cuando se produce una escisión, Mateo se incorpora al Partido Socialista Internacional, al tiempo transformado en partido comunista.

Pasa poco tiempo hasta que Fossa se pronuncia en un sentido más radical que la política oficial del partido. Se integra a la fracción que edita el periódico La Chispa, los llamados “chispistas”Colabora con notas en el periódico.

Esta corriente será expulsada del partido en torno a 1925 y funda una nueva organización, el Partido Comunista Obrero. Mateo ocupará allí posiciones de dirección. Y correlacionará su acción sindical con la militancia partidaria.

En 1927 fue uno de los fundadores de la Liga Antiimperialista en Argentina, donde su agrupación tenía una fuerte presencia. En esa organización es nombrado secretario de relaciones exteriores.

Cuando la experiencia del PCO decae y el partido se disuelve, se incorpora de nuevo al Partido Socialista, en una acción de “entrismo” que apunta a la configuración de un ala izquierda partidaria. Durante la dictadura encabezada por José Félix Uriburu pasa un tiempo preso.

En 1937 toma parte de una nueva escisión del socialismo, el Partido Socialista Obrero, en el que llega a ser un dirigente de primera línea.

Mateo Fossa.

Tres entrevistas en Coyoacán

Al año siguiente, 1938, vivió una experiencia singular. Viajó a México como delegado de un grupo de sindicatos autónomos de nuestro país. El objetivo era integrarse a un congreso que procuraba la fundación de una central sindical latinoamericana. Caracterizado como trotskista los delegados miembros del Partido Comunista le vedaron el ingreso a la convención sindical y quedó fuera de la nueva organización.

No se dejó amilanar por la exclusión y gestionó una entrevista con Trotsky, quien vivía exiliado en Coyoacán, en las afueras de la capital mexicana. Consiguió tener tres encuentros con el autor de La revolución traicionada. Departieron sobre la actividad revolucionaria en el mundo, en México y Argentina.

Entre los varios pasajes que vale que sean citados de esos coloquios, destaca una opinión de Fossa sobre los militantes trotskistas de nuestro país: “Me preguntó también, sin nombrar a nadie, por los otros camaradas. Le dije que no los conocía bien, que estaban divididos y que aquellos que yo conocía no militaban en las organizaciones de masas y no eran más que teóricos de café.”

Por su parte Trotsky dio su opinión sobre las publicaciones de esa orientación en Argentina. Le manifestó que conocía algunas publicaciones de nuestro país, pero que las mismas se ocupaban mucho de Trotsky y poco de las cuestiones del país que ellas deberían estudiar.

Dos miradas coincidentes sobre una corriente muy incipiente y surcada por divisiones. El revolucionario soviético también le preguntó por “Quebracho” (Liborio Justo), al que Fossa dijo no conocer.

Como consecuencia de esos diálogos, Mateo decidió su incorporación a la Cuarta Internacional. De vuelta al país se integró al núcleo trotskista encabezado por Justo, llamado Grupo Obrero Revolucionrio (GOR), conducido por Liborio Justo.  No permaneció mucho tiempo en ese grupo al que abandonó por desacuerdos en el alineamiento internacional.

De las tres entrevistas mantenidas en México quedó un valioso testimonio. El folleto “Conversando con León Trotsky”, editado en 1941.

Grandes huelgas

En esos años continúa sin pausa su tarea sindical. Sigue el derrotero de los reiterados avances para la unificación de todo el gremio de la madera. Pasa así por el Sindicato del Mueble.

Luego será secretario del Sindicato Único de Trabajadores de la Madera y Anexos. Desde allí fue impulsor de un agrupamiento más amplio, la Federación Nacional de los Trabajadores de la Madera.  Electo secretario general se desempeñó en ese cargo durante dos períodos consecutivos.

En 1934 integró la conducción de la huelga de la madera. Fue una lucha prolongada en un contexto hostil, de crisis económica y desempleo. Lo que no fue obstáculo para que el conflicto saliera triunfante. Los trabajadores obtuvieron la jornada de 40 horas semanales.

Como secretario general del sindicato estuvo en el congreso que en 1935 constituyó la Confederación General del Trabajo (CGT).

También jugó un papel importante en la gran huelga de la construcción, que comenzó en octubre de 1935 y se extendió hasta enero del año siguiente. Esa medida de fuerza alcanzó ribetes muy singulares. Lo que incluyó un movimiento popular de características insurreccionales en la ciudad de Buenos Aires.

A partir de su sobresaliente actuación gremial anterior, Fossa fue nombrado secretario del Comité de Solidaridad y Defensa con la huelga. Allí participaron nada menos que 68 gremios. También fue notable el compromiso de dirigentes y militantes de diversas tendencias. La labor abarcó la convocatoria y organización de una huelga general llevada adelante el 7 y 8 de enero de 1936.

Vale la pena la reproducción de un pasaje de una carta emitida por el comité con la firma del dirigente maderero:

“Estas 68 organizaciones, estiman que es de suma urgencia tomar resoluciones inmediatas tendientes a asegurar el triunfo de la causa obrera en el conflicto do la Construcción; a tal efecto deberán todas las organizaciones convocar o Asambleas Generales dentro de la corriente semana para definir su actitud en el conflicto que nos ocupa.

El conflicto de los obreros de la Construcción no es un hecho aislado y esporádico. Nos afecta a todos por igual y es vitalmente necesario para el movimiento sindical, prestar la más amplia y generosa ayuda al mismo.”

Fossa tomó parte en la negociación del petitorio de reivindicaciones de los trabajadores y el conflicto finalizó con la victoria obrera.

De 1945 en adelante

Advenido el peronismo, Fossa reconoce el valor de medidas a favor de los trabajadores, lo que no obsta a que milite en una organización independiente del peronismo, la Unión Obrera Revolucionaria (UOR), que se disuelve en 1951. Reafirma así su pertenencia al trotskismo.

Con posterioridad permanece como independiente. Durante la década de 1960 tiene algunos acercamientos con sectores de la llamada “izquierda nacional”.

En 1968 es uno de los convocantes al Congreso de Jubilados y Pensionados realizado en Buenos Aires, del que nació la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones de Jubilados y Pensionados de la República Argentina. Queda allí integrado, desde la dirección de una comisión de jubilados del gremio de la madera.

En las elecciones de marzo de 1973 fue candidato a senador por el Partido Socialista de los Trabajadores, liderado por Nahuel Moreno. Colaboró en Avanzada Socialista, el periódico de esta fuerza, con notas que firmaba “Un Jubilado”. Allí publicó una carta abierta al secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci. Le exigía democracia sindical y que asumiera la defensa decidida de las reivindicaciones obreras.

Ese mismo año muere de un ataque al corazón. Entre quienes lo despiden en su entierro se contó Luis de Salvo, un militante comunista dirigente de la Mesa Coordinadora de Jubilados.

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Fossa no es una de esas figuras semiolvidadas u olvidadas por completo que por desgracia tanto abundan en la historia de la izquierda argentina.

Las publicaciones del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) le dedican notas con mucha frecuencia. El muy consultado Diccionario Biográfico de la Izquierda Latinoamericana, dirigido por Horacio Tarcus, le ha reservado una extensa entrada. Norberto Galasso lo incluyó entre los personajes de su libro Los malditos.

Su trayectoria llegó también al cine. Mateo, junto con Pedro Milesi, Mica Etchebehere y Liborio Justo está entre los cuatro dirigentes trotskistas incluidos en el documental La Internacional del Fin del Mundo.

Vale el recuerdo de un militante insobornable, que actuó sobre todo en el seno del movimiento obrero y en las corrientes más radicales de la izquierda. Más de cincuenta años de entrega a la causa de la clase obrera y el socialismo son el testimonio más elocuente sobre un itinerario ejemplar.

Imagen de portada: InfoK

Fuente: www.huelladelsur.ar