Guerra contra los limpiavidrios

Por Jesús Chirino*

A principios de abril, del corriente año, en la Legislatura provincial, el gobierno logró la aprobación de la ley Nº 11.117 para, entre otras cuestiones, prohibir los cuidacoches o “naranjitas” y “limpiavidrios” en la provincia de Córdoba. El oficialismo cordobés sumó 51 votos, en tanto que los sectores opositores a esta norma lograron 19 votos aportados por sectores de la izquierda, el Frente Cívico, los libertarios y un legislador oficialista (delasotista) quien planteó que la normativa tiene un enfoque puramente punitivo y no contempla la situación social de quienes se “cayeron del sistema”.

Estado que sanciona y no asume sus responsabilidades En el debate público la iglesia católica también expresó su oposición a esta norma. Desde la Pastoral Social del Arzobispado de la provincia se emitió un comunicado en el cual, de manera clara, expresó conceptos muy duros en contra de la posición del oficialismo cordobés. Es tan así, que, dice: “Estamos convencidos que la prohibición del trabajo popular no es la verdadera solución”. También remarca “No se pueden abordar las problemáticas en torno a las personas que cobran el estacionamiento en la vía pública sin una visión y comprensión del escenario o marco cultural y económico en el cual se manifiesta o emerge hoy esta realidad”.

Por otra parte se habla del desempleo y la relación que suele establecerse entre estas actividades y la delincuencia, salud mental y los consumo problemáticos. Respecto de esto últimos en el comunicado se dice “Sin embargo creemos que hay que diferenciar, una cuestión es el trabajo/prestación de servicio público según las reglamentaciones vigentes y otra estas tres realidades antes mencionadas”, para agregar que tanto los problemas de consumo, de salud mental y el aumento de la delincuencia son responsabilidad del Estado, que tiene el deber de garantizar un abordaje integral y sistémico de esas problemáticas.

Ir preso por trabajar

La Ley aprobada en abril modificó el articulado del denominado Código de Convivencia Ciudadana de la Provincia de Córdoba. Una de esos cambios es la prohibición de la actividad de los hombres y las mujeres que “realizare o intentare realizar la limpieza de parabrisas, vidrios u otras superficies de vehículos detenidos o momentáneamente detenidos en la vía pública o en lugares de acceso público”.

La prohibición es fuerte, pues esta actividad se sanciona con hasta 12 días de arresto si la misma se realiza en inmediaciones de espectáculos públicos, deportivos, artísticos o culturales…· o de cualquier otra índole. La norma impone una pena desde 6 a 12 días de trabajo comunitario, el pago de un monto económico importante o la ya referida prisión. Es claro que alguien que trabaja limpiando vidrios en una esquina no cuenta con muchos recursos para poder pagar una multa. En relación a los días de trabajo comunitario el razonamiento no es distinto, dado que una persona que va a juntar unas monedas con un trabajo como ese ¿puede dedicar seis o doce días a trabajar gratis? Entonces tenemos que la cárcel es la opción que queda más firme.

Podemos preguntarnos: ¿En qué beneficia a la sociedad meter preso a alguien por limpiar vidrios? ¿Criminalización de la pobreza? Ahora podríamos preguntarnos cuál es el delito, falta o cuestión por el estilo que se sanciona: ¿el trabajo? En el debate público, en especial en la redes, se expresan varios ciudadanos acerca de que muchas personas que limpian vidrios molestan, “son delincuentes ”, “consumen droga”, “faltan el respeto” o simplemente dicen “que son vagos que no quieren un trabajo decente”.

Para cualquier conducta delictiva relacionada con esto ya existían normas legales. Un punto que debe dejarse en claro es que lo sancionado es la actividad y no que el trabajador o trabajadora cometa una falta, intente un acto electivo o sea violento. Según la norma no importa si la persona es correcta, “bien educada”, amable y trabajadora. Lo sancionado es la actividad. Esta es una de las razones por la cuales se señala que se está criminalizando la pobreza y que la norma no tiene nada que ver con la seguridad, con un supuesto ataque a la delincuencia o pretextos similares.

También en Villa María

La norma en cuestión, a la cual el oficialismo de Villa María adhirió, mientras la oposición en el Concejo Deliberante criticó esa posición. Para justificar su posición, el oficialismo local habló de “…compromiso con una convivencia basada en el respeto, el orden y el cuidado de los espacios públicos. Las herramientas incorporadas por la Provincia y respaldadas por el municipio apuntan a fortalecer la prevención y garantizar que todos los vecinos puedan ejercer sus derechos en un marco de responsabilidad compartida y respeto por las normas que hacen posible la vida en comunidad”.

Pero la norma sancionada no diferencia entre un limpiavidrios educado, trabajador, respetuoso y buen ciudadano de otro que transite los caminos de la delincuencia. Entonces surgen preguntas, por ejemplo: ¿los limpiavidrios no son considerados ciudadanos? ¿Qué convivencia se plantea con ellos si se les prohíbe su fuente de sustento? Pareciera ser que la nueva norma legal obedece más a los prejuicios que circulan en las redes acerca de los limpiavidrios que a la realidad socioeconómica y política de este momento histórico. Es cierto qué hay personas que hacen esa actividad que no tienen los mejores comportamientos, pero también hay fiscales, abogados, jueces, legisladores, médicos, periodistas, libreros, carniceros etc. que atenta contra una sana convivencia y cometen delitos, son violentos, tienen problemas con los consumos, etc. Según el planteó de quienes aprobaron esta norma deberían prohibirse todas esas actividades laborales o profesionales.

Es claro que eso no sería correcto, como tampoco es correcto generalizar cuando hablamos de limpiavidrios. La mayoría son personas muy correctas y atentas. Son jóvenes, la mayoría, que están trabajando, son nuestros conciudadanos. ¿Molesta que pregunten si pueden limpiar el vidrio? Recordemos que vivimos en una sociedad donde en cada momento está preguntándonos, ofreciéndonos o incitándonos a comprar algo, contratar un servicio o, incluso donar algo ¿Será que la propaganda invasora no molesta, pero la pregunta de un limpiavidrios si? Contra lo pobres Uno no querría pensar que en realidad desean sacar a los pobres de los lugares más visibles y coquetos de las ciudades.

Villa María tiene tristes antecedentes en ese accionar. Alguna vez, desde el Municipio, se decidió sacar a los pobres de un lugar asociado al progreso. Ese lamentable antecedente del retiro de pobres para “embellecer” una zona de la ciudad, fue una acción que se llevó adelante por la orden, escrita y firmada, por quien entonces ocupaba el cargo de intendente municipal en 1924, el médico Vicente Martinez Mendoza. Esta autoridad dispuso que las familias de escasos recursos que vivían a la vera del río Ctalamochita fueran desalojados. También hizo que se destruyera el caserío informal conformado por construcciones precarias realizadas con materiales reciclados.

Como argumentos para tamaña decisión se plantearon cuestiones como la supuesta necesidad de mejorar la higiene del lugar y la “incultura”. Es claro que para mejorar la higiene del lugar no hacía falta “desalojar” a los pobres. Por otra parte, el intendente en su nota expresó el objetivo de aquella acción diciendo: “con esta medida, se procede a evitar el espectáculo de incultura que ofrecen los que habitan esas rancherías e igualmente su retiro de un lugar muy cercano a las basuras que es por demás antihigiénico”. A la autoridad les molestaba que los pobres estuvieran a la vista, en especial en un lugar de “progreso”, como lo era el nuevo puente. Desde su ideología las prácticas de los pobres eran un “espectáculo de incultura”. Aquello de 1924 tiene puntos de contacto con la normativa que prohíbe trabajar a los limpiavidrios.

Las medidas no parecen ser tomadas por las razones que se enuncian sino con una jerarquización social, que pone a los pobres en posición de inferioridad, y termina prohibiendo actividades que sólo hacen quienes provienen de los sectores menos beneficiados económicamente. Por estos días se ven fotografías, aparentemente proporcionada por la policía, donde se muestran, como si se tratara de armas peligrosas, baldes, gomas, botellas con detergente y otros enseres para limpiar vidrios. Todos elementos retenidos en operativos en los cuales se detuvieron trabajadores por hacer eso: Trabajar.

*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María