La bronca organizada contra los que entregan

El Día Internacional de los Trabajadores no es para discursos vacíos ni fotos de ocasión. Es una fecha marcada con sangre obrera, con compañeros que enfrentaron a la patronal y a los gobiernos para arrancar derechos que hoy vuelven a estar en la mira.
Y en este presente, hay que decirlo sin vueltas:
Mientras la clase trabajadora sufre despidos, ajuste, persecución y hambre, la dirigencia de la Confederación General del Trabajo vuelve a llegar tarde, mal y nunca.
Convocan marchas sin plan de lucha.
Hablan de unidad mientras negocian a espaldas de los trabajadores.
Simulan confrontar mientras garantizan la paz social que necesitan las patronales y el gobierno de turno.
Esa no es conducción.
Eso es complicidad.
En las fábricas la realidad es otra:
Te aprietan con el despido.
Te disciplinan con el miedo.
Te persiguen por pensar distinto.
Te quieren solo, aislado y callado.
Y mientras tanto, la burocracia sindical actúa como garante del orden… pero del orden de ellos, no del de los trabajadores.
Nos quieren hacer creer que los derechos son favores.
Que la miseria es lo que hay.
Que no se puede luchar.
Pero la historia del Sindicato Argentino de Trabajadores de la Industria del Vidrio y Afines (SATIVA-CTAA) demuestra lo contrario.
Nacimos cuando nos quisieron borrar.
Nos organizamos cuando nos dejaron en la calle.
Y crecimos enfrentando a los mismos de siempre: patronales y burócratas.
No somos neutrales.
No somos tibios.
No somos parte del negocio.
Somos la expresión de la bronca organizada.
De los que no se venden.
De los que no negocian la dignidad.
Este 1° de mayo no es un acto.
Es una trinchera.
Es el día para decir basta a la burocracia entregadora.
Basta a las patronales que ajustan.
Basta a los que usan el sindicato como caja y no como herramienta de lucha.
La historia no la van a escribir los que frenan la pelea.
La vamos a escribir los que la damos todos los días en cada fábrica.
Porque donde hay un trabajador dispuesto a pelear, ahí tiene que estar el sindicato.
Y si no está… hay que construirlo.
SATIVA es un sindicato nacido en el dolor y decidido a terminar con la mentira de la representación sindical.